Desde un menú del día hasta una propuesta griega: piensa en cada componente, su temperatura y el momento en que el cliente lo va a servir.
Caliente y frío, separados
Organiza por separado los alimentos calientes y los que requieren refrigeración. Define los tiempos, las temperaturas y el equipo de transporte con tu plan de autocontrol; una bolsa aislante por sí sola no garantiza la conservación.
El ejemplo de una cocina griega
Para un pedido con souvlaki, pita, ensalada y tzatziki, prepara los elementos por separado: la elaboración caliente en su recipiente, la ensalada y la salsa con la conservación que requieren, y el pan protegido de los líquidos. Explica cómo montar el plato al recibirlo.
Salsas, caldos y guisos sin derrames
Elige recipientes aptos para el alimento y la temperatura de uso. Comprueba el cierre y deja el espacio recomendado por el fabricante. Coloca los recipientes estables y evita mezclarlos con piezas que puedan perforarlos.
Una etiqueta que resuelva dudas
Identifica el pedido, cada plato y las instrucciones útiles de montaje o consumo. Facilita la información sobre alérgenos antes de la compra y en la entrega, y evita instrucciones de recalentado genéricas que no hayas validado para tu producto.
Prepara una carta para domicilio
Prueba cada elaboración tras un trayecto representativo. Si un acabado pierde calidad, valora enviarlo aparte o adaptar la presentación. Define con el equipo de reparto cuándo está listo el pedido y cómo entregar cada bolsa.
