El pan, la carne, la salsa y las patatas reaccionan de forma distinta al viaje. Diseña el pedido completo para que cada elemento llegue en buenas condiciones.
Un envase que no aplaste el pan
Usa un envase alimentario con espacio suficiente y soporte estable. Comprueba que la tapa no presione la hamburguesa y que el conjunto no se desplace dentro de la bolsa.
Salsas y humedad bajo control
Revisa la cantidad de salsa y la colocación de ingredientes húmedos. Ofrece las salsas adicionales en recipientes cerrados y, cuando tenga sentido para tu receta, deja que el cliente añada determinados ingredientes al recibir el pedido.
Las patatas merecen su propio espacio
Separa las patatas de la hamburguesa y de las bebidas frías. Prueba envases adecuados a su temperatura y textura: encerrar todo el pedido en el mismo recipiente puede favorecer la condensación.
Identifica las modificaciones
Marca cada hamburguesa y verifica los cambios solicitados antes de cerrar la bolsa. Gestiona los alérgenos con tu procedimiento habitual: una etiqueta identifica el pedido, pero no sustituye las medidas para evitar la contaminación cruzada.
Valida el menú entero
Haz una entrega de prueba con hamburguesa, acompañamiento y bebida. Revisa estabilidad, textura, presentación y legibilidad de las etiquetas. Ajusta la carta de reparto con lo que observes, sin comprometer tus condiciones de conservación.
